Sistemas editoriales
Guía 2009 para directivos
La industria en 2008
Extreme Study Tour
Hiperlocalidad
Grupos de usuarios
drupa 2008 para perió ...
Oportunidades en Rusia
Producción ecológica
Flujos de trabajo móviles
Buscadores
Periodismo ciudadano
Recursos Humanos
Formatos de periódicos
Diseño de periódicos
Calidad
Simplemente anuncios
CRM
Nuevos mercados
RFID
Proyección de escenarios
Web 2.0
Impresión digital
Reorganización de la ...
Nuevos medios
Flujo de trabajo
India, en ebullición
Sala de cierre
Desempolvar la marca
Automatización
Agencias de noticias
Tinta y papel
Ifra - Where publishing lives
Enviar este artículo Imprimir este artículo Aumentar tamaño de fuentes Reducir tamaño de fuentes

Entrevista con Thomas Hofinger

Thomas Hofinger
Director del centro de impresión Mediaprint
Viena, Austria

Septiembre de 2008. La empresa de impresión de periódicos Mediaprint, con sede central en Viena, Austria, ha decidido pasar sus centros de Inzersdorf, St. Andrä y Salzburgo al procesamiento de planchas sin químicos :N92 VCF de Agfa. Para ello ha adquirido once líneas CTP de Agfa (:Advantage CLS con láser violeta y con procesadores en línea): ocho de ellos para Inzersdorf y tres para St. Andrä. Los cuatros sistemas del mismo tipo instalados en 2007 en Salzburgo han de ser adaptados hasta finales de año a la producción de planchas sin químicos. El director del centro de Inzersdorf nos habla de los motivos.


IFRA: Mediaprint ha sido el primer centro de impresión de periódicos que se ha decidido por el uso de planchas de impresión sin químicos de Agfa. ¿Cuáles han sido las razones?

Thomas Hofinger: La razón principal por la que hemos intentado cambiar y mejorar algo en este sentido ha sido el deseo de producir una plancha que garantice la mayor seguridad de funcionamiento posible en la máquina. No fueron ni los costes ni el medio ambiente. El estándar en las planchas de impresión es muy elevado en la actualidad, y por lo general se pueden producir las 4.000 planchas diarias sin ninguna dificultad. Pero siempre, en intervalos regulares de un par de semanas, hay fases en las que algo no funciona adecuadamente: huellas dactilares que se imprimen, o pequeñas manchas, o cosas por el estilo que entorpecen el trabajo y nos cuestan mucho tiempo. En algunos casos tenemos incluso que parar la rotativa y cambiar las planchas. Nuestra intención es reducir al mínimo estos incidentes, y estamos seguros de que la tecnología de las denominadas planchas sin químicos puede ayudarnos a conseguirlo.

IFRA: ¿Puede explicar esto con más detalle?

T. Hofinger: El proceso se ha vuelto más simple, y todo lo que se hace más simple tiene, por decirlo de algún modo, menos puntos débiles. También porque todas las tolerancias del proceso se han ampliado. Esto se debe en parte al hecho de que ahora, en lugar de varias fases de proceso y varios lavados, sólo hay un lavado. La plancha sale de la procesadora y se precalienta, es decir, se ‘hornea’ a unos 120°; después sólo hay un lavado, una única emulsión por la que se pasa la plancha. La alternativa es un proceso con diferentes pasos: prelavado (para eliminar la suciedad), revelado, lavado y engomado. Esta serie de pasos implica un gran riesgo de fallos o perturbaciones, porque dependen los unos de los otros. Con un revelador convencional, la plancha pasa primeramente por la zona alcalina. Una plancha alcalina, sin embargo, sería muy mala para la impresión: pasaría muy lentamente y produciría mucha maculatura. Por eso hay que enjuagarla bien antes del engomado. Este lavado elimina el revelador y el engomado pone la plancha en la zona ácida, de modo que el arranque se puede llevar a cabo con rapidez. En la práctica esto supone que: si el lavado o los cepillos son malos, se corre el riesgo de que sobre la plancha queden restos alcalinos y la plancha, en consecuencia, no arranque correctamente. El lavado único de las planchas sin químicos tiene un ph neutro, de modo que no puede pasar nada. En nuestra opinión, ésta es la ventaja intrínseca del procedimiento sin químicos. Se reduce el riesgo de tener problemas en el arranque. La mejora es que el proceso se ha vuelto más sencillo y, por ello, más seguro. Aun si se produjeran variaciones de temperatura durante el revelado –algo que sucede en la práctica- no habría ningún problema porque las tolerancias son mucho mayores. Y esto nos complace, lógicamente. Cuanto menos delicados sean los procesos, mejor.

IFRA: Entonces, los motivos de índole económica no fueron los más importantes.

T. Hofinger: No, no fueron los más importantes. Pero es previsible que también los motivos de índole económica empiecen a tener un papel importante. No se trata tanto de los precios del material: esto es más bien una cuestión política. Pero sí tendría repercusiones en los costes el hecho de que tendríamos menos perturbaciones –algo siempre positivo- y menos residuos, y los residuos que tendríamos (el engomado) serían mucho menos dañinos.

IFRA: Este baño o engomado, ¿debe ser desechado como basura especial o puede verterse en la canalización?

T. Hofinger: Nosotros, en Viena, no echamos nada a la canalización. Todo es desechado debidamente, aun si es inocuo. Pero como esta emulsión tiene muy poco contenido químico y la cantidad es bastante reducida (sólo hay un lavado), es posible que los costes del proceso de desecho también se vean reducidos. Y hay otra diferencia entre el revelador convencional y el lavado de engomado: el revelador convencional se va gastando, y hay que agregarle regenerador para que siga cumpliendo su función. Pero llega un momento en el que esta medida ya no sirve, y entonces no queda más alternativa que desechar el revelador porque ya no revela adecuadamente. Con la emulsión de engomado esto no sucede; siempre funciona porque no se produce ningún desgaste. Se va ensuciando debido a la capa de suciedad que tiene la plancha, por eso hay que filtrarla y reponer lo que las planchas se van llevando. Y, de vez en cuando hay que cambiar la emulsión porque los filtros no pueden filtrarlo todo.
Calculamos que de este modo los intervalos entre ciclos de mantenimiento son más largos, que tenemos que limpiar la reveladora con menos frecuencia y que habremos de tirar menos emulsión de engomado. De este modo, el mantenimiento es menor. Y también desaparece el riesgo que implicaba el regenerador: si se añadía demasiado, el revelador era demasiado agresivo y dañaba la plancha, y si se añadía demasiado poco, el revelador era demasiado débil y no revelaba adecuadamente. Este problema ya no lo tenemos.

IFRA: ¿Supone este revelado abreviado un ahorro de tiempo en el procesamiento de las planchas?

T. Hofinger: El procesamiento en sí no es más rápido. Pero sí se nota indirectamente en el mantenimiento: con ocho reveladoras, el tiempo de limpieza es relevante.

IFRA: ¿Cómo ha sido hasta ahora la experiencia con las nuevas planchas sin químicos? ¿Puede ya dar datos sobre durabilidad y resistencia a los arañazos?

T. Hofinger: La durabilidad depende mucho del estado de la rotativa, de las mantillas, etc. Si la rotativa está mal ajustada, la plancha puede durar 150.000 ejemplares, pero si la máquina está bien ajustada, se pueden imprimir 300.000 ejemplares con la misma plancha. Nuestras tiradas son generalmente más pequeñas porque nuestras cabeceras están regionalizadas. Yo diría que la durabilidad media estable es de unos 250.000 ejemplares. Por tanto, para el usuario –el ayudante o el impresor- la plancha no se diferencia en absoluto de las planchas reveladas con el procedimiento convencional.

IFRA: ¿Utilizan la plancha ya de forma habitual en su producción?

T. Hofinger: Ahora mismo estamos modificando la planta. Acabamos de comprar una serie de procesadores de Agfa que están siendo montados. A continuación, estos equipos irán siendo adaptados para el procesamiento de planchas sin químicos. Una de las líneas, que fue instalada ya antes de la IFRA Expo del año pasado como unidad de prueba, sí funciona continuamente con planchas sin químicos. En un mes aproximadamente estarán montados todos los procesadores nuevos. Entrarán en servicio con planchas convencionales, porque estas instalaciones podrán funcionar tanto con planchas sin químicos como con el revelado normal.

IFRA: ¿Se producirá un paso radical y definitivo a las planchas sin químicos –en los tres centros de impresión de Mediaprint- o se reservan la posibilidad de volver al procedimiento convencional?

T. Hofinger: Vamos a modificar radicalmente todas las líneas porque sólo vemos ventajas en ello, ningún riesgo. Dado que en los procesadores Advantage tenemos también máquinas de revelado convencional –creo que las unidades de lavado desarrolladas únicamente para planchas sin químicos todavía no están en el mercado-, tenemos de todos modos la posibilidad de volver al proceso convencional en cualquier momento. Sólo habría que poner la línea fuera de servicio, limpiarla y volver a ponerla en servicio; una cuestión de dos horas por línea. La modificación física –que afecta únicamente a un rodillo- es cosa de un cuarto de hora. En teoría podríamos cambiar de procedimiento de un día para otro.

IFRA: ¿Cómo es su consumo de planchas?

T. Hofinger: Sólo en Viena consumimos unas 100.000 planchas al mes. En los tres centros juntos consumimos alrededor de 150.000.

IFRA: ¿No le preocupa la posibilidad de crearse una cierta dependencia del fabricante (Agfa) para las planchas?

T. Hofinger: Eso sólo afecta a las planchas sin químicos. Si revelamos de forma convencional, podemos utilizar Kodak, Fuji o cualquier otra marca. No estamos obligados a utilizar planchas Agfa.

Page first published: 01.09.2008

Try IFRA Magazine ePaper today!IFRA Directories 2009